Carboxiterapia médica

Se trata de una sencilla técnica para combatir la celulitis, la flaccidez y la grasa localizada. Es mínimamente invasiva y consiste en la aplicación de dióxido de carbono (CO2) por vía subcutánea.

La celulitis es un proceso muy complejo en el que se reconoce un trastorno microcirculatorio. La dificultad para drenar sustancias tóxicas produce una irritación  que termina generando una fibrosis, lo que a su vez dificulta el metabolismo y afea el aspecto del tejido afectado.

La inyección de CO2 produce una mejora del intercambio gaseoso, reestableciendo la microcirculación, aumentando la cantidad y velocidad de flujo sanguíneo y rompiendo el círculo vicioso que se produce en los tejidos afectos.

El CO2 es utilizado, entre otras cosas, para la combustión de las grasas, con lo que se produce una disminución de volumen del tejido adiposo

El tto se realiza con un equipo especialmente diseñado que permite controlar la velocidad y volumen total  de flujo administrado. Se aplican varias inyecciones con una aguja de diámetro mínimo. El gas difunde rápidamente a los tejidos adyacentes.

El número de sesiones es variable y depende de las características de cada paciente, pero se consideran necesarias un mínimo de 10, aplicadas 1 o 2 veces por semana.

Una vez finalizada la sesión, el paciente puede incorporarse a sus actividades de la vida cotidiana, evitando el sol durante las siguientes 24-48 horas.

La carboxiterapia se puede usar en el tratamiento de ojeras de color azulado, fruto de una alteración de la microvascularización o debidas a una piel tan fina que deja ver el entramado de venas subyacente.

Y también sirve para la estimulación del folículo piloso en casos de alopecia difusa.

Los comentarios están cerrados.