El acné se presenta cuando se taponan los orificios diminutos en la superficie de la piel llamados poros, que son la salida al exterior del folículo pilo-sebáceo. El “aceite” secretado por la glándula ayuda a eliminar las células cutáneas viejas y mantiene la piel suave. Cuando se produce demasiado sebo, los poros pueden obstruirse y se acumula suciedad, bacterias y células. El acné es muy común en adolescentes, pero se puede padecer a cualquier edad, incluso de bebé.

Existen diferentes “grados”/ tipos de este problema: acné miliar, comedón negro, protuberancias rojas, quistes firmes y dolorosos.

Entre las causas destacan: los cambios hormonales (pubertad, períodos menstruales, embarazo, píldoras anticonceptivas, estrés), cosméticos, algunos fármacos (esteroides, testosterona, estrógenos, fenitoína), la alta humedad y la sudoración.

Para aliviar el acné, existen ciertas medidas, como: limpiar la piel regularmente y usar cosméticos y cremas con fórmulas no comedogénicas, retirar bien el maquillaje, mantener el cabello fuera de la cara…También son útiles productos con peróxido de benzoilo, azufre, resorcinol o ácido salicílico.

Los ttos en cabina, practicados por nuestra esteticista, ayudan a mantener las lesiones controladas y disminuyen el riesgo de secuelas.

Entre los ttos médicos destacan los antibióticos orales y tópicos, los geles con ácido retinoico, el ácido azelaico tópico, o la espironolactona y las píldoras anticonceptivas en algunos casos. En el acné severo (nódulo-quístico), el tto de elección es la isotretinoína (Accutane), bajo control por sus efectos secundarios. En caso de necesidad, la extirpación o el drenaje de los quistes es posible, así como la inyección de los mismos con cortisona.

El tratamiento de las secuelas o cicatrices se hace mediante peelings químicos (ácidos), mecánicos (dermoabrasión) o físicos (láser).

El acné no constituye sólo un problema estético, ya que a menudo puede causar sufrimiento emocional.

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